Castillos de ego y vanidad.

Tocaré para mí, no tengo miedo, me derramo, me derramaré, con toda mi soledad...
para tocar mi corazón... sin decir no puedo, porque digo sí puedo, y eso es ...¿sabes lo que significa decir sí puedo?, eso es un compromiso, te comprometes, sí. Por eso rehuimos de decir sí puedo, rehuimos de cambiar esto o aquello, por que no queremos comprometernos, ni amarnos ni amar. La mediocridad como plato único, porque ya todos tenemos otra opción, salida, discurso bajo la manga, otra persona esperando su turno. Todo se olvida, de un uso, desechables; anfitriones y depredadores de consumo.
Así que muy pocos, muy pocos se atreven a amar, por que es mejor esconder el corazón que salir lastimados. Por que es mejor dar un like, un meme, un gif, todo imagenes aparentemente coherentes...pero sin sentido.
Y nos quitamos el derecho a una vida menos jodida.
¿Qué temor es este, que no cree en el camino, en el efecto y consecuencias de sus actos, todo cayendo a la misma velocidad, sin la memoria de la vida conducida, creada y construida?
Acordarse de que la vida no es aislados del mundo, coexistes de igual manera, es vital para crear tu camino. Porque en el vacío todo cae estrepitosamente sin detenerse.
¿Qué reino de polvo es este, que despeña ciego las auroras, soledades desiertas y deshabitadas de seres sin ser?
Silencio, este, a veces, debe ser el muro donde algunos mueren, también mi muerte...así que rompo en grito de párpados, estatua acompañada de miradas, esta fría furia de lavas, sin tiempo en el comienzo.
Esto, una visión, una grandeza, un sentir, un corazón, un sentimiento, sin vivir sobreviviendo...
Somos una relación, un adentro, un afuera.
Memoria de lo que somos. ¡¡Qué imperio de temores!!
La vida en instinto no se opone a nada, transmuta, es un devenir, impulso de poder, de expresión, una vida caminando y apostando.
Me conquistaré a conciencia. Yo soy el camino (Juan 14:6), la vida y la verdad.
Y levantaré siete soles, más allá de la oposición,
corazón de la medida y el intento,
con propósito del quehacer cotidiano...
¡¡cómo se siente!! cuando el sentido del ser del universo no es una razón,
es una grandeza, de ser vivo,
es en sí, una respuesta que merece una pasión.
Intensa compresión de tu ser, que éramos y que somos.
Somos de alguna forma, todos los que fueron para que nosotros seamos, y todos los que son para que sigamos siendo; somos esos, porque sin ellos no seríamos...
Los limites de los opuestos excluyentes...(esto es el temor, el horror, la vanidad, los miedos) La vida no excluye nada, todo convive como instinto biológico, todo coopera con el ecosistema, ese cambio de evolución y transmutación, su poder de concreción desde el útero de la madre y del sueño del padre, don y privilegio de los soñadores, la maravilla de nombrar y vivir en el linaje de la vida que está esperando por nosotros, que está apostando...y es ahora.
Todos hijos de este sol, de esto que estamos hechos, de ese origen, de esa herencia que nos permite poder, engrandecer, poder sentir, ese contento del amor de uno mismo, de querer ser lo mejor que puedes ser; ese es tu propósito, la vida misma te lo pide, es el mandato del conocimiento, de la sabiduría; hermanos de esta agua, de este viento.
Mirar los ojos del misterio, ese es el poder...no el tener, el poseer.
Engrandece, es el canto, la vibración de la vida, porque tú te eliges, siempre te eliges...ser responsable de tu propia vida, eso es lo que de verdad nos angustia, pero no puedes huir...No somos nada sin todos, sin ti.
Que despropósito de vida
soñar con la oscuridad y sus desastres,
la extinción de la vida y su catástrofe
hombres sin rostro, creador de pólvora y fusil,
que angustiosos recorren las hojas de tinta
como un retorno que no agota su abandono
ni vincula, ni levanta mi cadera
Cual desastre natural que no podemos detener.
Caída, fuerza de la naturaleza entramada,
prevista de miseria que reaparece y sucede,
decidida a su estrépito como único destino.
Y en el fin del mundo y su eternidad
soy caminante, guerrera, la inagotable..
donde la libertad libre, caminando tiempo.
Sin empobrecer, tiempo que nos sostiene,
Lo más veraz es el encuentro con el tiempo,
subir el tiempo; cuando ves lo eterno...y ves su inmesidad,
te vas hasta adentro, tu eres el que ves, miras al observador,
la verdad que cuando la escuchas, la conoces,
la conoces,
Y si es que morimos, al menos muramos contentos
con tu mejor regalo, enamorado de la humanidad que soy, que eres
empezando a amar amando...





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